lunes, 6 de diciembre de 2010

By: Ximena Gonzales

Ella soñaba con desaparecer, a veces, al cerrar los ojos, sentía que flotaba y que comenzaba a alivianarse. Al abrir sus pequeños ojos lograban divisar entre la niebla y la oscuridad a la gente a su alrededor, tan indiferente y apartada.

Entonces deseó quedarse allí para siempre, hasta que pudo ver que había personas que la buscaban, la querían, pero a su parecer estaba obligada a ser fuerte al extremo.

Por eso no le gustaba que la vieran llorar, no podría soportarlo. Su mente se basaba en que los demás la creerían más débil. Y a pesar de su tristeza no le gustaba que le tengan pena por lo que se mostraba dura y sin expresar sus sentimientos.

Todo lo malo que le pasaba lo relacionaba con su pasado, no vivía el presente y tenía miedo del futuro.

Luego empezó a notar que caía, debía volver a la realidad. Al pisar el frío suelo se sentía diferente, algo había cambiado en ella, se sentía como una persona nueva y comenzó a pensar en el significado de la palabra “felicidad”, cuantas personas dedicaron la vida a su búsqueda, o incluso mataron en su nombre, para intentar poseerla. Ella la había encontrado, así, sin mas, o al menos trataba de convencerse así misma de que así era, incluida la muerte ya no tenia importancia, todo lo hecho estaba hecho, el pasado había quedado atrás y no necesitaba nada más.

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